Es claro que el tema de moda en el mundillo del fucho mexicano es el regreso de Omar Bravo. Entre otras cosas porque viene repatriado después de fracasar pasar por el fútbol Español, en donde no pudo salir de la banca en un equipo de media tabla, anotó un par de goles y se cansó de “esperar” una oportunidad.
Creo que la culpa no es del todo de él, simplemente le faltó que le dijeran que las oportunidades en el primer mundo futbolístico no se esperan; se crean y después se aprovechan.
Aquí en el fútbol mexicano finalmente parece que “le llegó” su segunda oportunidad. Dejando claro que aquí el fútbol no es de primer mundo por mucho que se pague. Entendiendo que aquí, la suerte juega también al fútbol y que los directivos tigres se sienten muy afortunados de que omarcito haya llegado a engrosar sus filas… aunque sea muy poquito. A sumar, como dicen.
Aquí omarcito — minúsculas y diminutivo incluído y nunca mejor empleado — se cree que viene a redimirse y a salvar a todo un equipo que la historia dice que no ha sabido emplear el capital del que dispone para hacerse de buen personal. O que tiene la terrible suerte de que los jugadores que llegan a ese equipo se vuelven güevones y pésimos de manera “inexplicable”. Pinche suerte al fin.
El problema es que cuando el profeta, el salvador, el redentor, aquél en quien, equipo y directiva ponen sus esperanzas dice: “El reto es el de tratar de hacer lo mejor posible” me queda claro que el desenlace está muy lejos de ser el que los universitarios buscan.
Porque no se si la directiva esté consciente de esto, pero pagar medio millón de dólares por alquien que venga a “tratar de hacer lo mejor posible” está cabrón. No se a ustedes pero a mí, me cae que me suena a pagar mucha lana por “tratar”, me suena a otro negocio fantasma de esos marca “Kikín Fonseca”.
A mí la cantidad me suena mínimo a: “HAZ lo mejor posible”… no “trates”. Y la situación del equipo podría llegar a necesitar de gente que se ponga retos un poquito más soberbios y más medibles digamos, como “TRATAR de meter 20 goles en 9 partidos”. Ya si solo mete la mitad pues… ni modo.
En fin, habrá que ver qué le depara la suerte a omarcito que a juzgar por esta declaración viene bravo, viene más o menos con la misma mentalidad que lo llevó al fútbol español… y lo mantuvo hospedado por allá calentando un lugar en la banca.
Veamos cuánto va a costar cada uno de sus goles, si tiene la suerte de que caigan por supuesto y al final veremos si regresa a España “para triunfar” como dijo antes de tomar el avión que lo trae a su patria, o si la “suerte” le tiene preparada alguna otra situación ajena a su control.
Lo que queda claro es que al tigres le hará falta mucha, pero mucha suerte para lo que resta de la campaña.
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