Los Malditos Torneos Cortos

¿Ya se dieron cuenta que el panbol mejicano ya valió sorbete? ¿O es que siguen en la etapa de negación? ¿Ya tomaron conciencia desde hace cuántos años, muchos, de los que solíamos ver 4 trasmisiones al hilo en un domingo (antes, los partidos se jugaban mayoritariamente en el día del Señor),  nos venimos quejando que cada fin de semana los juegos son cada vez más aburridos, más pesados y peor jugados? Creo que ya bastantes… En mi opinión, desde 1996.

1996, año en que se descaran los intereses televisivos del Méjico, adueñándose del calendario, reglamento, porras, estadios, pasto y hasta la cal para pintar la cancha. Año en que nacen los “torneos cortos”; año en que se reafirma la regla pendeja y mediana del porcentaje para determinar el que se va a la segunda. Doce años llevamos de padecer el sistema de competencia más idiota, mediocre y asnal que existe en el universo. Decisiones que fueron anunciadas en su momento como vanguardistas y con vistas a generar mayor espectáculo -al parecer, el poder disfrutar de dos liguillas al año es alcanzar el nirvana panbolero-, sólo han logrado lo contrario.

Hoy, la realidad dice otra cosa. Salvo en Monterrey (parece que en la más tejana de las ciudades mejicanas, no tienen otra cosa en que divertirse), los estadios ya no se llenan, y las trasmisiones de fútbol cada vez son más tediosas, idiotas y desesperantes.  Doce años le ha tomado a Televisa y a TVAzteca hacer añicos el deporte más bonito del mundo. Los torneos cortos sólo han traído calamidades: nula planeación deportiva, patrocinadores mediocres, bultos extranjeros que se dicen jugadores, entrenadores que buscan desesperadamente mantener la chamba antes que hacer fútbol, dueños que prefiere invertir en goleadores foráneos, antes que formar goleadores nacionales. Es un hecho que la filosofía actual es el Resultado vs deporte… noticias mis directivos y dueños del balón preciosos: si no haces el deporte, jamás tendrás resultados.

¿Qué estamos esperando para acabar con esto? ¿Qué necesitamos para darle definitivamente la espalda a este bodrio deportivo que soportamos cada fin de semana? Está visto que las televisoras siguen haciendo negocio, los dueños no se preocupan tanto de los estadios vacíos mientras que los derechos de transmisión sigan sacando a flote a sus equipos furris.  Me queda claro que el aficionado del Méjico requiere una decepción mayúscula, de otra forma jamás despertará del letargo, jamás podrá zafarse de ese hipnótico ritual, si no hay un golpe certero y directo en el orgullo que implica estar enamorado del futbol. Para su mala fortuna, para que esto se dé, sólo se me ocurre una cosa: Necesitamos que la Selección no vaya al mundial… que así sea.

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