Creo que no
Por: Joe Zepho | Sep 11 2008
Creo que no, no estoy de acuerdo con el Señor Faitelson cuando en su columna de hoy dice que Eriksson se equivocó al “perimitir” que Cuauhtémoc Blanco se despidiera la noche de ayer.
Cuauhtémoc decidió hacerlo así, como ha decidido casi todo en su carrera, decidió que fuera justamente la noche de ayer, Eriksson poco tenía que permitir o no. Decidió que fuera en Chiapas en lugar de contemplar la posibilidad de jugar en el Azteca, más adelante, más sereno. Decidió anunciarlo algunas horas antes del partido en lugar de darse el tiempo y convocar una rueda de prensa ya que se librara esta etapa eliminatoria o en algún otro momento menos complicado, menos tenso. Decidió que todo tenía que girar en torno a él y se encontró con un Eriksson que si algo ha mostrado es coherencia y por tanto entiende que no fué contratado para dar gusto a los jugadores o para organizar homenajes, que fué contratado para calificar con la selección nacional mexicana al mundial de Sudáfrica 2010, que no arriesgaría esto por un berrinche del señor Blanco.
Tampoco creo que haya sido del todo una equivocación por parte del DT convocar a Cuauhtémoc, quizás un marco de referencia como lo es la MLS engaña al hacer creer que iba a dar más de lo que dió, jugando en la MLS, pero no se puede negar que si en algún lugar todavía pesa la jerarquía y la historia de un jugador como el 10 es en la zona de CONCACAF y que echar mano del recurso, como lo hizo el seleccionador, es en mi opinión válido y una vez más, signo de coherencia.
Estoy de acuerdo en que lo de ayer poco se asemejó a un homenaje y en que se podían esperar muchas cosas más del colofón de la participación de Cuauhtémoc con la selección mexicana, pero no me parece justo calificarlo de error. El error en todo caso, creo que fué de un necio Cuauhtémoc Blanco, que menos de 24 horas antes del partido tuvo la genial idea de retirarse de la selección mexicana. Error, esperar que el marco fuera diferente; que fuera un partido a modo en el que para eso del minuto 15 del segundo tiempo el marcador marcara algo así como un contundente 4-0 favor México y entonces se presentara con toda su gloria y majestad el 10 de los verdes a deleitar a sus huestes. Error, no darle la interpretación debida a todo lo que ha pasado.
Creo que el arrebato, el berrinche, el desplante que protagonizó Cuauhtémoc con el aviso de su intención de retirarse de la selección así, a quemarropa, tuvo su justo premio, no así su trayectoria. La manta culera y el beso de de María, es lo que se saca por escudarse en una decisión para justificar su descontento por estar ocupando un lugar en el banco de suplentes. Porque no me vengan ahora con aquello de “Dejarle el lugar a los jóvenes”, no me digan que fué una decisión pensada y madurada, hay que aprender a decirle a las cosas como son, lo de ayer sonó más a un “No me gusta estar en la banca” a un “Me da hueva viajar para jugar pinches 10 minutos” a un “Prefiero dedicarme de lleno a mi club que sí me deja baro, en vez de esperar cada vez una convocatoria, que podría no llegar y que cada vez es menos emocionante” a un “Voy a aprovechar que es mi partido 100 y que el número suena chingón” o algo así.
Sí, fué una figura icónica de la selección, sí, se recordará su nombre en la misma, lo que se quiera, pero para retirarse como los grandes; con una gran fiesta, en un marco pletórico y por la puerta grande, Cuauhtémoc debió dejarse de mamadas de amargado y berrinches de niño chiquito, darle su lugar a las cosas y darse él mismo el lugar que cree merecer, en pocas palabras, debió aprender a SER grande y actuar como tal.




























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