Acosta3 Ya se dijo, creo que en alguna ocasión hice mención al hecho de que la directiva del Atlas estaba compuesta por alimañas detestables, remedos de inútiles y dechados de ineptitud, pero que en la definición del pendejo promedio no entraban.

De quienes empiezo a pensar cosas peores es de quienes los eligen. Porque después de leer lo que publicó hoy el Señor Héctor Huerta, columnista del periódico El informador e invitado frecuente en el programa futbol picante de ESPN latinoamérica y además Atlista confeso (valiente como pocos, me cae), no puedo más que sentir tristeza acerca del hecho de que no sea la primera vez que el club está en manos del mequetrefe que hoy ostenta el cargo de presidente y peor aún el absurdo de dar al traste con lo único que pudo dejar de provecho en algún momento su anterior administración: La estructura de fuerzas básicas.

Ya ni siquiera debería de sorprenderme en un club en el que parece que cada que se toma una buena decisión lo único que se sabe es que alguien de inmediato se encargará de manera asombrosamente efectiva de sepultarla debajo de una pila enorme de cagada hasta que no quede ni rastro de aquel acierto y que cuando finalmente se dé un paso hacia adelante, lo más seguro es que el siguiente genio que ascienda a una posición de poder sentirá la imperiosa necesidad de dar cuatro o cinco… pero en sentido contrario. Solo en el Atlas.

Aquí la nota.

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