Así, como debe ser un equipo que aspira a cosas grandes, como debe de comportarse un cuerpo de entrenadores para honrar a una institución seria. Así, ante las adversidades propias del juego, entendiendo que aún las peores calamidades son parte de la competencia. Sin excusas.
Después de ver a un vapuleado Ben Roethlisberger levantarse una y otra vez para ser derribado casi de inmediato cada una de las veces en el partido contra Philadelphia, en lo personal auguraba una campaña por demás sombría para los Steelers, después de todo, ¿cuántos partidos se pueden sacar con solo el corazón? pensando en casi cualquier equipo, diría que algunos, siendo el caso Pittsburgh y viendo los últimos dos, ahora puedo asegurar que TODOS.
Roethlisberger está hecho un grande, se ha consolidado como el líder de la ofensiva y cada vez se le ve mejor, cada vez es más clara la sensación de seguridad cuando el bolsillo no colapsa en los primeros dos segundos de la jugada, cada vez se le nota más sereno y cada vez toma mejores decisiones en situaciones límite. Por si fuera poco, ha sabido ponerse una ofensiva que sigue teniendo muchas carencias al hombro y salvar jugadas destinadas al fracaso a base de coraje y riñones. Ayudaría definitivamente que la línea adquiriera un mejor nivel, pensando en partidos definitivos y en lo duro del calendario para el equipo, pero sin duda cada vez le queda más chico el apodo de BIG BEN a alguien que está jugando con la seriedad de un consagrado.
Estas últimas dos semanas los Steelers han dado cátedra de cómo se debe jugar, y no me refiero a los partidos en sí, en donde todavía tienen muchas áreas que mejorar y en donde se sigue padeciendo lo indecible cada serie ofensiva para lograr avances. Me refiero a la seriedad con la que han enfrentado las lesiones de 6 de sus titulares, a la solvencia con la que han sabido cubrirlas y sobre todo, el cada vez más evidente nivel de aprendizaje de que se han valido para sacar adelante los problemas por parte del cuerpo de entrenadores. Es tranquilizante leer las declaraciones de un coach que pareciera que tiene 15 años en la liga cuando se refiere a las lesiones como “parte del juego, como taclear y bloquear” y además el solvente equipo de reservas, que no han desmerecido en absoluto la posición que se les ha encomendado.
Ha sido enormemente grato presenciar la evidente capacidad para aprender que muestra el cuerpo de coordinadores ofensivos que ha entendido que necesita variar los esquemas ofensivos para ayudar a una línea que sigue siendo su eslabón más debil, ver que se cuenta con los recursos para variar la ofensiva y hacer que el rival quedara abrumado y sin poder predecir el próximo movimiento. Un reconocimiento a Bruce Arians.
Por último pero no por esto menos importante, la siempre confiable cortina de acero, que por mucho me parece la mejor de la liga, quizás no en números, o no en todos los departamentos, pero que sigue siendo de lo más solvente año con año y que, sin importar quién se vaya, es cada vez más clara la sensación de que, quien llegue a enfundarse en ese jersey negro con dorado se convertirá en un indiscutible de su posición.
Queda solo esperar a que con el descanso recuperen a algunos de sus lesionados, queda solo esperara a que el resto de la campaña sigan aprendiendo al nivel que lo han hecho hasta ahora y que los play offs se conviertan en una graduación con honores que se culmine ganando el campeonato. Así, jugando como hasta ahora, sin excusas.
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