Ustedes no lo saben -no tienen porqué – pero yo soy de esos aferrados que sábado a sábado, junto con otro grupo de necios invertimos 1 hora de las 168 que tenemos disponibles en la semana para dedicárselo al más hermoso de los deportes. A pesar de nuestra edad, de la críticas sociales proferidas por los que creemos son nuestros seres queridos, de la condición física y de las diversas capacidades técnicas de los que conformamos el equipo; somos un grupo al que nuestra principal virtud sigue siendo que nos apasiona más el pisar la cancha que simplemente arranarse frente al televisor a ver un partido de futbol. No sé ustedes, pero yo soy un firme creyente que es preferible ser un jugador malo, pero que se atreve a patear y a competir por un balón, a ser un excelente y devoto fanático televisivo con aires de crítico panbolero.
En fin, todo este rollo viene a cuento porque el pasado sábado con uno de esos siete necios al final de haber derrochado entrega, calidad y sobretodo maestría en el terreno de juego, comenzamos a platicar lo que normalmente se platica al término de un partido de futbol amateur que se ha ganado: Del partido que acababa de terminar. Es decir, de las felicitaciones, de la carrilla que puede hacerse en un equipo que tiene varios años jugando juntos. Aquí es pertinente aclarar que nuestro equipo sabatino no se convierte en el típico pretexto que el mejicano utiliza para echar cheve con los amigos. No, nosotros a lo que vamos: a jugar, sudar, divertirnos, platicar un rato y regresarnos a nuestras casas. Volvamos a la plática, ahí estábamos los camaradas, echando carrilla y en una de esas se me ocurrió decirle a nuestro asesino del área, el mismísimo MOiSTER que para variar, YO sí había metido gol y ÉL no (soy central); MOiSTER, con voz de fingida seguridad, viéndome con ojos inyectados y con una vena frontal a punto de reventarme en la cara me dijo: es que estuve lesionado, no siempre puedo ser el Cabañas que salva a este equipo de la mediocridad. Risas y pena ajena generalizadas. ¡No mames! –le dije- ¿Cabañas? ¿Quién es ese?, todavía si dijeras Eto’o o ya de perdis Henry…pero, ¿Cabañas? ¡Salvador Cabañas he dicho! ¡y ni me menciones a Henry que además de tener cabeza de alien, no mete gol ni a mentadas de madre!. ¿Uh? Esteee, ¿si sabías que Tití ya está metiendo goles?, creo que lleva 11 y junto con Messi (AKA el putito) y Eto’o son una de las delanteras más prolíficas del futbol actual. ¿Ah si? ¿Cuantos goles llevan?…mmta no sé, pero fácil más de 30. Pues no son muchos. ¿A media temporada?, mi estimado Mois, creo que no sabes de que estás hablando. ¡No!, ¡sí se de que estoy hablando y 30 goles entre 3 no son muchos! Dicho esto el bohemio calló y el resto hicimos lo propio; tampoco se trataba de entrar en una discusión bizantina, sobretodo pensando en que nadie teníamos el dato exacto, sin mencionar que mi agudo sentido común me decía que el Mois no estaba de humor para seguir aguantando carrilla.
Mois. Hoy con más calma y con el dato en la mano, te puedo decir: Yo me equivoqué, La delantera del Barza lleva más de 40 goles.
Aquí la nota:
http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=579728&idseccio_PK=803

21 January 2009 at 12:45
Muy interesante!!… y todo gracias a una genialidad más del “asesino del área”… Saludos