Austriaco de nacimiento, forjado al “calor” de los descensos alpinos de los cuales es uno de los más grandes exponentes desde hace más de 10 años. Lo recuerdo en los juegos olímpicos invernales de Nagano en el año 98; cuando en una curva de la prueba del descenso alpino, salió de la pista volando a más de 100 kilómetros por hora rumbo a lo que parecía una muerte segura o al menos una lesión de esas que truncan carreras. Algunos metros más tarde — no menos de 100 — y cuando solo se podía esperar la peor de las noticias, se le vió sacudirse la nieve y levantarse “solamente” un tanto aturdido para ganar días más tarde un par de medallas de oro. Aquello se convirtió a la postre en una de las imágenes más difundidas y emblemáticas del movimiento olímpico.
El fin de semana pasado, me encontré por televisión la prueba de slalom gigante en los campeonatos mundiales de ski, noté que la segunda mejor marca en los cronos parciales era de un tal Maier y mientras veía bajar a la parte final del rol de competidores me surgió la duda de si sería “aquel” Hermann Maier o quizás… su hijo ??.
Después de una rápida búsqueda en la página oficial del evento, me encontré con que el tal Maier era el mismo que había salido despedido de la pista en Nagano hace más de 10 años, el mismo que años más tarde casi pierde la pierna en un accidente en motocicleta, que pasó por más de un año de recuperación por volver a competir y no solo logró eso sino que regresó para ser campeón mundial.
Me encontré con una de las historias más impactantes y conmovedoras del mundo del deporte, una historia de supervivencia y de amor por el deporte, de esas que da gusto que existan. Me pareció extraordinario que después de 10 años todavía figurara en al escena internacional y compitiera al nivel de los mejores de “esta epoca”. Me pareció simplemente impresionante que a sus 35 años todavía guarde esa hambre de triunfo que lo llevó a ser un consagrado desde antes de los juegos de Nagano. Me emocionó pensar en los juegos olímpicos invernales del 2010 en los que seguramente competirá.
Hoy solamente por el gusto de hacerlo, quiero recordar al “Herminator”, al eterno Hermann Maier y compartir aquellas imágenes.
El famoso accidente en la prueba de descenso.
La prueba que le dió medalla de oro días después de la caída.
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