Los ratings fueron de nuevo potenciados por el morbo, por volver a ver al Lance de antes por ver quíen era el Lance de hoy, por ver si ganaba, por ver si caía, por verlo derrotado, por verlo en la cúspide del podio; por lo que fuera pero finalmente por ver a Lance. Yo no sé ustedes pero después de ver ganar por segunda ocasión a un contador, antes a un sastre y antes de el a un tramposo, como que ya hace falta que gane un ciclista, ¿no?.